Un miembro republicano de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Thomas Massie de Kentucky, ha presentado un proyecto de ley a la Cámara conocido como el "Acta de la OTAN", que instruye a la administración Trump a retirarse de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de acuerdo con el Artículo 13 del Tratado de la OTAN. Un proyecto de ley similar ha sido presentado en el Senado por el Senador Mike Lee (R-Utah).

Los patrocinadores de la legislación argumentan que los objetivos originales de la alianza de la OTAN, establecidos durante la Guerra Fría, ya no se alinean con los intereses nacionales contemporáneos de los Estados Unidos. Sus principales afirmaciones son:

  • La alianza se basa en un profundo sentido de solidaridad histórica, forjado a través de importantes sacrificios en diversas campañas militares.
  • Muchos observadores consideran acertadamente a Rusia como la sucesora de la Unión Soviética.
  • La alianza sirve como un importante elemento disuasorio contra los enemigos de los Estados democráticos occidentales.

Es muy poco probable que el proyecto de ley sea aprobado por el Congreso. Consideraciones legales y políticas poderosas obstaculizan su adopción.

Tensiones de EE. UU. con aliados de la OTAN

Esta iniciativa legislativa no surge de la nada. Desde la llegada del presidente de EE. UU., Donald Trump, a la Casa Blanca, las tensiones entre Estados Unidos y los países de Europa Occidental, casi todos ellos miembros de la OTAN, han aumentado constantemente. Recientemente, el presidente empleó un lenguaje especialmente despectivo hacia los estados europeos. Los describió como "débiles" y "decadentes", argumentando que Europa "no sabe qué hacer" para abordar los principales desafíos que enfrenta.

Trump no se detuvo ahí. En una declaración inusual que parece constituir una clara interferencia en los asuntos políticos internos de Europa, dejó en claro que respaldaría a líderes europeos cuyas opiniones se alineen con las suyas, como el primer ministro húngaro, Viktor Orbán.

Aunque la probabilidad de que esta legislación lleve a una retirada real de EE. UU. de la OTAN es extremadamente baja, sus implicaciones no deben subestimarse. El esfuerzo legislativo refleja una mentalidad que está ganando cada vez más fuerza en los Estados Unidos, a saber, que ha llegado el momento de que el país se enfoque de manera más estrecha en sus intereses nacionales. Desde esta perspectiva, Estados Unidos evaluará de ahora en adelante sus relaciones con otros países principalmente en función de cuánto contribuyen a avanzar los intereses nacionales estadounidenses.

Numerosas voces, incluyendo dentro de la Derecha estadounidense, expresan un creciente malestar con lo que perciben como una relación excesivamente cercana entre Estados Unidos e Israel. El popular comentarista de derecha Tucker Carlson se ha convertido en un poderoso portavoz de este sentimiento.

Ante la próxima reunión, la quinta de este año, entre Trump y el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, es esencial dejar claro un punto: Israel no debe estar complaciente acerca de la estrecha cooperación estratégica que actualmente existe entre Israel y Estados Unidos. Poderosas corrientes amenazan con debilitar significativamente esta cooperación, y Israel debe actuar con gran sofisticación para contrarrestar este desafío emergente.

El escritor es investigador principal en el Instituto Misgav para la Seguridad Nacional y Estrategia Sionista.